LECCIÓN 6 – EL HOMBRE RECONOCE QUE DIOS TIENE UN PLAN PARA SU VIDA

6  – EL HOMBRE RECONOCE QUE DIOS TIENE UN PLAN PARA SU VIDA

Ampliar este contenido en otra predicación de Juan Manuel Montané. Ver.

Cuando me rindo al Señor es relativamente sencillo entregar mi pasado.

Tengo una urgente necesidad de limpiar mi conciencia.

Necesito que los pecados que he cometido en mi pasado sean perdonados.

Es relativamente fácil rendir mi presente.

En la medida que quiero agradarle es inminente el tomar conciencia de mi fragilidad. Surge una tremenda necesidad que mi debilidad sea vivificada por la gracia de Jesús.

Lo más complejo es rendir mi futuro.

Cuando vengo a los pies de Cristo lleno de necesidad, vengo también con proyectos, anhelos e ilusiones construidas a lo largo de toda una vida. Cuando descubro que Dios tiene un propósito eterno y que en ese proyecto cuenta conmigo, que tengo un parte en la concreción de ese plan de Dios, se tiene que producir un conflicto. Un conflicto en una de las áreas más sensibles de mi persona, en el terreno de los anhelos.

El plan de Dios para mi vida entra en conflicto con mi propio plan.

Es en este plano donde se define concretamente el señorío de Cristo en mi vida.

Romanos 10:8-10  Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor,  y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos,  serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia,  pero con la boca se confiesa para salvación.

 

JESUCRISTO ES EL SEÑOR DE MI FUTURO

Tengo que reconocer que Dios es soberano para tomar decisiones acerca de mi vida.

Y que mi plan tiene que estar sujeto al plan que El tiene para mí.

Voluntariamente supedito mi plan al plan de Dios.

Soy parte de algo superior a mi, algo que me trasciende.

Fui creado para Dios, la vida consiste en que El me use para cumplir sus propósitos y no para que yo lo use para cumplir con los míos.

Colosenses 1:16  Porque en él fueron creadas todas las cosas… todo fue creado por medio de él y para él.

Salmo 138:8  El Señor cumplirá en mí su propósito.

Jeremías 29:11  Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes afirma el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.

EL SUPREMO LLAMAMIENTO DE DIOS

El hombre está diseñado de manera que no encuentra satisfacción en sí mismo.

Alcanzar sus logros egoístas, no producen ese sentido de plenitud que tanto ansía.

El hombre está orientado hacia fuera, busca un sentido para la vida, algo más elevado que él mismo.

Necesita un fundamento fuera de sí para sentirse pleno.

Es cuando logra satisfacer ese sentido de trascendencia cuando alcanza satisfacción, felicidad y plenitud.

Filipenses 3:13-14  Yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado;  pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás,  y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta,  al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.

Filipenses 1:6  Estando persuadido de esto,  que el que comenzó en vosotros la buena obra,  la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Hebreos 6:1    Vamos hacia delante hacia la perfección.

Hebreos 6:9  Estamos persuadidos de cosas mejores.

EL PROPÓSITO DE DIOS SE TRANSFORMA EN NUESTRA ESPERANZA

Colosenses 1:27  Dios se propuso dar a conocer cuál es la gloriosa riqueza de este misterio entre las naciones,  que es Cristo en ustedes,  la esperanza de gloria.

1 Pedro 1:3  Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva.

Aprender a mirar el futuro no desde la realidad que estoy viviendo sino desde  la realidad que tenemos por delante que Cristo preparó para nosotros.

Es un futuro cargado de expectativa, un horizonte pleno de posibilidades.

Miro el “porvenir” y me lleno de expectativas, todavía lo mejor no lo he vivido.

Miro el futuro lleno de milagros y transformaciones.

Si hasta ahora pude ver al Reino de Dios hacerse presente y transformar, al Espíritu Santo haciendo milagros, mucho más es lo que veré

El futuro es una fuente de ánimo.

Un futuro repleto de promesas que se están engendrando hoy.

Una esperanza que es la consecuencia de creer en un Dios que tiene un plan, y que nos ama con un amor eterno.

Romanos 15:13  Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él.  Para que rebosen de esperanza  por el poder del Espíritu Santo.

Hebreos 6:11, 18 Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin,  para plena certeza de la esperanza…  en las cuales es imposible que Dios mienta,  tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.

 

ACEPTAR EL PLAN QUE DIOS TIENE PARA MI VIDA

Jeremías 29:11  Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros,  dice Jehová,  pensamientos de paz,  y no de mal,  para daros el fin que esperáis.

Romanos 8:29-30  Porque a los que antes conoció,  también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo,  para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó,  a éstos también llamó;  y a los que llamó,  a éstos también justificó;  y a los que justificó,  a éstos también glorificó.

Proverbios 16:9  El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos.

Salmo 37:23  Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.

Salmo 17:5  Sustenta mis pasos en tus caminos, para que mis pies no resbalen.

Dios tiene una voluntad por la que determina el curso de las cosas hacia dónde quiere dirigirlas. Son pensamientos de paz.

Tiene un determinado propósito que nosotros como sus hijos tenemos la responsabilidad de reconocer. A los que predestinó, los llamó y los glorificó.

Y cómo necesita que yo me involucre en ese propósito tiene un plan específico para mi vida. Yo también tengo un plan para mi vida pero lo tengo que supeditar al de El.

Rindo mi futuro con la expectativa que el tiene preparado lo mejor para mí

Y rindo mis caminos, lo sujeto al plan que El tiene para mí.

El cuida mis pasos, para que no resbalen, ni se desvíen

El dirige mis pasos para que alcance el bien que esperamos.

Salmo119:133  Ordena mis pasos con tu palabra, y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.

 

EL HOMBRE RECONOCE QUE DIOS TIENE UN PLAN PARA SU VIDA

Material preparado para grupos de estudios bíblicos por Juan Manuel Montané

Publicado en el blog: “LA ESENCIA DEL MENSAJE DE DIOS”

2 pensamientos en “LECCIÓN 6 – EL HOMBRE RECONOCE QUE DIOS TIENE UN PLAN PARA SU VIDA

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